Escrito por Sophia Verde y Adrian Figueroa, integrantes de la Comisión de Diálogos Humanos del Equipo de Derechos Humanos de la Facultad de Derecho de la Pontificia Universidad Católica del Perú.
El arte, más allá de limitarse a representar la realidad, también la preserva, la cuestiona y, en contextos de violencia, la resguarda del inminente olvido. En sociedades como la nuestra, atravesadas por graves vulneraciones de derechos humanos, las manifestaciones artísticas se convierten en espacios de memoria, donde aquello que fue silenciado encuentra una forma de persistir y hacerse visible. Ya sean murales, fotografías, canciones o tejidos, estas expresiones pueden convertirse en archivos sensibles de nuestra historia, capaces de narrar aquello que los documentos oficiales no siempre alcanzan —o no desean— revelar: el dolor, la ausencia, la verdad de los hechos y, sobre todo, la dignidad de las víctimas y de sus familiares.
Tras las dos décadas de duración del conflicto armado interno (1980 – 2000), la memoria de lo ocurrido no se ha construido únicamente a partir de informes institucionales o procesos judiciales, sino también mediante iniciativas comunitarias impulsadas, principalmente, por los propios familiares de las víctimas. Entre estas destaca la Chalina de la Esperanza, una obra textil colectiva en la que se han bordado nombres, fechas y mensajes orientados a recordar a las personas desaparecidas y asesinadas. Lejos de ser solo una práctica artesanal, esta chalina se ha consolidado como un símbolo público de duelo, resistencia y exigencia de justicia.
Bajo estas premisas, el presente Arte y Derechos Humanos se propone analizar la Chalina de la Esperanza como una manifestación de arte comunitario que contribuye a la construcción de memoria colectiva y al ejercicio del derecho a la verdad. Para ello, se examinarán el contexto histórico y jurídico en el que se desarrolló, sus características estéticas y su impacto social, con el fin de demostrar que esta práctica textil constituye una clara forma de reparación simbólica y un dispositivo de justicia que mantiene viva la memoria de las víctimas del conflicto armado interno y reafirma el compromiso de no repetición.
1. Violencia, silencio y memoria: el Perú tras el conflicto armado
El conflicto armado interno (CAI) que atravesó el Perú entre 1980 y 2000 representó una de las etapas más violentas de la historia de la República, caracterizada por sistemáticas vulneraciones de los derechos humanos: ejecuciones extrajudiciales, desapariciones forzadas, torturas y violencia sexual. Los principales actores armados fueron Sendero Luminoso (SL) y el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA), siendo el primero responsable de la mayor cantidad de asesinatos. No obstante, las fuerzas del orden, como el Ejército y la Policía Nacional, también perpetraron desapariciones forzadas y ejecuciones extrajudiciales.
El Informe Final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR, 2003) evidenció que los sectores de la población más afectados fueron las comunidades campesinas e indígenas, en su mayoría quechuahablantes, con escasos recursos económicos y con bajos niveles de educación. La violencia se concentró inicialmente en departamentos como Ayacucho, Huancavelica, Apurímac y la selva central, extendiéndose posteriormente hacia Lima, momento en que se intensificaron las acciones contrasubversivas del Estado. Este contexto revela cómo la discriminación estructural por motivos socioeconómicos, raciales y de género contribuyó a la invisibilización de miles de peruanos y peruanas por parte de los sectores con poder político y económico.
En ese sentido, la Chalina de la Esperanza surge como una manifestación artística de resistencia contra el olvido, honrando la memoria de las víctimas del conflicto procedentes de las diversas regiones del país y denunciando la tardía respuesta estatal ante el aumento de la violencia. La obra también constituye un reconocimiento al trabajo de la CVR, la cual investigó los hechos, esclareció responsabilidades y propuso iniciativas de reconciliación nacional. Su labor de documentación —mediante testimonios orales, entrevistas, registros audiovisuales, fotografías y expedientes judiciales— generó un archivo histórico invaluable.
Desde la perspectiva jurídica, este acervo documental resulta fundamental para la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH), debido a que aporta evidencia sustancial, contexto histórico y testimonios directos sobre las graves violaciones de derechos humanos durante el CAI. Esto permite identificar a las víctimas, establecer la responsabilidad internacional del Estado peruano y ordenar reparaciones integrales. Para los familiares de las víctimas, manifestaciones artísticas como la Chalina de la Esperanza representan tanto un espacio de consuelo como una herramienta de exigibilidad de justicia y memoria.
2. Tramas de memoria: arte textil, significado y función testimonial
La Chalina de la Esperanza trasciende la dimensión de ser considerada una mera prenda tejida colectivamente. No se limita a ser un objeto artesanal ni una pieza decorativa: constituye memoria, denuncia, fe y resistencia. Cada hilo entrelazado y cada nombre bordado, en distintos colores y según el estilo de cada familia, convierten al tejido en un lenguaje propio, capaz de narrar aquello que durante años fue silenciado e ignorado por el miedo, la indiferencia o la ausencia de justicia. De este modo, el arte textil se transforma en un medio para recordar y, al mismo tiempo, para exigir verdad y justicia, pues muchas de estas familias aún permanecen a la espera de conocer el paradero de sus seres queridos desaparecidos.
A diferencia del informe final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR) o de los expedientes judiciales, la chalina no enumera cifras ni proporciona estadísticas. En su superficie se inscriben nombres, lugares, fechas y mensajes bordados por madres, padres, hijas y hermanos. Cada tejido busca restituir la identidad de una persona concreta, rescatándola del anonimato. De esta forma, el tejido funciona como testimonio, pues no solo registra pérdidas, sino que también reconoce la vida de las víctimas. Cada puntada se convierte, así, en un acto de memoria y, a la vez, en un gesto de dignificación.
El proceso mismo de tejer adquiere un significado colectivo. En muchas zonas rurales del Perú, las mujeres suelen regalar chalinas a sus seres como expresión de afecto y cuidado (CICR en Español, 2014). En ese marco, las familias se reúnen, conversan, comparten recuerdos y transforman el duelo individual en acompañamiento comunitario. La chalina, entonces, no solo conserva la memoria de quienes ya no están, sino que también reconstruye vínculos en el presente. Se convierte en un archivo vivo, elaborado por quienes han sufrido de primera mano la violencia, y no por intermediarios institucionales.
En ese sentido, el arte textil opera también como una forma de prueba social. Al ser exhibida en marchas, vigilias o espacios públicos, la chalina interpela a la ciudadanía y hace visible aquello que con frecuencia se intenta relegar al olvido (CICR en Español, 2014). Su existencia y su sola presencia propician el cuestionamiento de las narrativas oficiales que minimizan o relativizan las violaciones de derechos humanos. El tejido documenta, recuerda y exige: se transforma en una evidencia moral tangible de que esas vidas existieron y de que sus historias merecen ser conocidas y preservadas.
La palabra “esperanza”, que acompaña a la presente iniciativa, no alude únicamente a un sentimiento íntimo. Se trata de una esperanza dotada de contenido jurídico y político: la esperanza del derecho a la verdad, de la memoria histórica y de la reparación. Al restituir la dignidad de las víctimas y mantener vigente la exigencia de justicia, la Chalina de la Esperanza cumple una función reparadora y se integra a los procesos de justicia transicional. Así, demuestra que el derecho a la verdad no solo puede ser reconocido en tribunales o comisiones oficiales, sino también a través de prácticas culturales y comunitarias que se tejen, literalmente, con las manos de quienes se resisten al olvido.
3. Hilos que resisten: tejiendo comunidad, cultura y justicia
La preservación de la memoria histórica y la visibilización de manifestaciones artísticas como la Chalina de la Esperanza permiten que los distintos sectores de la sociedad peruana se informen sobre los atroces acontecimientos del conflicto armado interno. En ese contexto surge la Asociación Nacional de Familiares de Secuestrados, Detenidos y Desaparecidos del Perú (ANFASEP), organización fundada en 1983 que impulsa la judicialización de casos de desapariciones forzadas, difunde la verdad sobre lo ocurrido, promueve la memoria colectiva para construir una cultura de paz y sensibiliza a la población sobre la importancia de los derechos humanos. Su labor busca garantizar que las graves violaciones cometidas durante el CAI no se repitan.
ANFASEP visibiliza las perspectivas y memorias de los familiares de las víctimas, principalmente mujeres de comunidades andinas, que continúan exigiendo justicia décadas después del conflicto. Esta labor contribuye a descentralizar el relato histórico nacional que tradicionalmente privilegió voces urbanas y limeñas, incorporando testimonios de zonas rurales y poblaciones indígenas que fueron las más afectadas por la violencia. De esta manera, la organización no solo busca reparación individual sino transformación social estructural que reconozca la dignidad de todas las víctimas y que cuestione las desigualdades que hicieron posible la violencia.
Desde el ámbito cultural, el tejido andino constituye una práctica ancestral que trasciende su función utilitaria. Históricamente, los tejidos comunicaban ideas religiosas, identidades comunitarias y acompañaban rituales funerarios al envolver a los difuntos como mensajes simbólicos hacia el más allá. La Chalina de la Esperanza resignifica esta tradición milenaria: cada nombre bordado representa tanto un acto de memoria como una forma de comunicación espiritual con los seres queridos desaparecidos. El proceso colectivo de creación transforma el duelo individual en sanación comunitaria, permitiendo compartir la esperanza y el dolor entre quienes participan en esta obra artística.
La reivindicación de los derechos a la verdad, la memoria y la reparación integral constituye un eje fundamental que no debe invisibilizarse en la sociedad y cultura del país. La Chalina de la Esperanza opera simultáneamente en múltiples dimensiones: como símbolo de memoria colectiva que honra a las víctimas, como exaltación y revitalización de prácticas culturales ancestrales andinas, y como instrumento político de exigencia de justicia. Esta manifestación artística demuestra que la cultura popular puede convertirse en una poderosa herramienta de denuncia, documentación histórica y transformación social, desafiando narrativas hegemónicas y posicionando las voces de quienes históricamente fueron silenciados.
4. Reflexión final
En síntesis, la importancia de la Chalina de la Esperanza radica en demostrar que la verdad, la reparación y la preservación de la memoria no son resultados que emanan exclusivamente de documentos oficiales o de instancias formales. Por el contrario, pueden gestarse en espacios culturales y artísticos donde la memoria se construye de manera colectiva, de la mano de quienes han sufrido directamente la violencia del conflicto armado interno.
Es así que, en un país donde el racismo, la desigualdad y la indiferencia permitieron que miles de vidas fueran consideradas prescindibles, esta manifestación artística evidencia que toda víctima merece ser nombrada, recordada y honrada. La Chalina de la Esperanza reafirma que los derechos humanos son garantías universales e inalienables que deben proteger a todos por igual, especialmente a quienes históricamente han sido marginados.
5. Bibliografía:
Amnistía Internacional. (2004). Perú: La Comisión de la Verdad y Reconciliación — un primer paso hacia un país sin injusticias.
https://www.amnesty.org/es/wp-content/uploads/sites/4/2021/09/amr460032004es.pdf
Asociación Nacional de Familiares de Secuestrados, Detenidos y Desaparecidos del Perú. (2023). Ejes de trabajo. ANFASEP.
https://anfasep.org/ejes-de-trabajo/
Comisión de la Verdad y Reconciliación. (2003). Informe final (Tomo VIII). CVR.
https://www.dhnet.org.br/verdade/mundo/peru/cv_peru_informe_final_tomo_08.pdf
Comité Internacional de la Cruz Roja. (2014, 29 de agosto). “Chalina de la esperanza” mantiene viva la ilusión de las familias de desaparecidos en Perú.
Lugar de la Memoria, la Tolerancia y la Inclusión Social (LUM). (s. f.). Diálogo — La “Chalina de la esperanza”: memoria viva comunitaria.
https://lum.cultura.pe/actividades/diálogo-la-chalina-de-la-esperanza-memoria-viva-comunitaria
LUM. (2020, 10 de septiembre). La Chalina de la esperanza – diálogo LUM [Video]. YouTube.
https://youtu.be/umUO8PirsdU?si=Ee88G-HII0Dz1JPX
Museo Larco. (2018). Tejidos del antiguo Perú.
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