“One More Light”: Chester Bennington y su mensaje en la lucha contra la depresión

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Escrito por Marco Antonio Zelaya Castro, director de Diálogos Humanos, del Equipo de Derechos Humanos de la PUCP

 

Día Mundial de la Lucha contra la Depresión y la situación en el Perú

El 13 de enero se conmemora el Día Mundial de la Lucha contra la Depresión. Esta fecha fue fundada por la “International Foundation for Research and Education on Depression” en el año 2010 en vista de la necesidad de brindar un apoyo y generar mayor concientización sobre los padecimientos de las personas que sufren de depresión y la insuficiente respuesta por parte de muchos sistemas de salud gubernamentales respecto a ello. 

La concientización sobre la problemática de la depresión resulta muy importante, puesto que, en nuestra sociedad existen muchos estigmas sobre la gente que sufre depresión y muchas veces ello pasa por hablar muy ligeramente sobre la depresión y confundirla con el mero estado de tristeza que resulta pasajero en las personas. Esta falta de información que predomina en la sociedad respecto a esta enfermedad provoca que se afecte y se descuide a muchas personas que realmente necesitan un apoyo médico urgente. Por dicho motivo, tal como señala la Cruz Roja, uno de los objetivos a largo plazo es poder derribar los mitos en torno a la depresión y a otros trastornos de salud mental. En dicho sentido, la depresión no es un signo de fragilidad o de falta de voluntad, puesto que, la depresión es una enfermedad causada por múltiples factores biológicos, psicológicos y sociales. (Cruz Roja, 2022) 

En nuestro país, el Ministerio de Salud reportó que el año 2023 se atendieron 280 917 casos de depresión, en similar sentido indicó que tomando en consideración las 49 Unidades de Hospitalización en Salud Mental y Adicciones (UHSMA), el 30% a 40% de los casos que son atendidos en estos centros son casos de depresión, de los que las personas que llegan al extremo de ser hospitalizadas responden a patrones de conducta suicidas que requieren una supervisión constante y especializada. (Ministerio de Salud, 2024) Estos datos revelan una preocupante situación, puesto que, evidencian un incremento de casos en comparación a otros años y ello se suma a otros factores de riesgo que marcan el sistema de salud en nuestro país.

En el Perú, según información brindada por el decano del Colegio Nacional de Psicólogos, se suma a los problemas anteriormente enunciados la precariedad del sistema de salud, el hecho de que actualmente solo se cuenta con 176 profesionales de salud mental por cada 100 mil habitantes. Estas cifras se deben sobre todo a los bajos salarios y a las condiciones laborales poco beneficiosas para aquellos que se dedican a brindar este tipo de servicios. (El Comercio, 2024) Este dato revela la urgente necesidad de incentivar mejores condiciones para las personas que brindan servicios terapéuticos psicológicos y psiquiátricos, así como de poder invertir más en la infraestructura correspondiente para que se den las condiciones necesarias para la atención psicológica y psiquiátrica en sus distintos niveles de atención. En dicho sentido, resulta más que comprensible que el número de profesionales no incrementará inmediatamente; sin embargo, resulta necesario el incentivar que puedan formarse más profesionales de la salud mental para poder responder a la demanda existente en nuestro país.

Por otra parte, también resulta un problema a considerar el hecho de que muchas veces la ayuda psicológica no resulta tan accesible para el público en general no solo por la falta de oferta en la sociedad peruana sino también por los precios elevados que puede llegar a implicar el recibir ayuda psicológica especializada de forma constante. Esto sumado a los prejuicios que pueden existir sobre las personas que deciden tomar terapia resulta muy problemático; puesto que, esto desincentiva a quienes necesitan ayuda por temor a las cosas que se puedan decir sobre ellos que incluso pueda materializarse en marginación en distintos círculos sociales o laborales. Frente a todas estas problemáticas resulta importante el hablar de esta preocupante situación en torno al cuidado de la salud mental y sobre todo respecto de una de las enfermedades que tantas vidas humanas puede llegar a cobrar.

 

Chester Bennington, Linkin Park y su lucha personal

El año 2000, Chester Bennington se unió a la recién formada banda de rock, Linkin Park, y de la mano del fundador, Mike Shinoda, compusieron el primer álbum de la banda “Hybrid Theory”, en el que ambos decidieron que el rumbo de la banda sería hablar directamente sobre problemas personales muy serios, con los que la gente pudiera identificarse y sentir que no eran los únicos que sentían ello. Debido a ello, Chester Bennington pudo plasmar mucho de sus experiencias personales sobre el alcoholismo, la drogadicción y las experiencias de maltrato que sufrió cuando era niño. En dicho sentido, como él mismo declaró, su intención nunca pasó por incitar a la violencia o al odio, sino mas bien el expresar pensamientos muy oscuros pero humanos sin temor o vergüenza a ser juzgado por ello. (Rolling Stone, 2001) Es bajo dicha premisa que surgió Linkin Park y alcanzó gran popularidad entre su público y entre la crítica, popularidad que implicó por momentos una fuerte presión para sus integrantes, sobre todo para Chester Bennington.

Durante casi 17 años, los ritmos y popularidad de Linkin Park fueron variando progresivamente en distintas direcciones, nunca sin perder sus mensajes que los identificaban como Linkin Park. Pese a ello, Chester Bennington nunca pudo reencontrarse con su propia paz y ello se vio reflejado en sus canciones así como en diversas entrevistas que él brindaba. Tanto el resentimiento de algunos fanáticos que nunca perdonaron los cambios en la música de Linkin Park como sus propios problemas del pasado no permitieron que Chester se viera alejado de múltiples recaídas en la drogadicción y el alcoholismo que lo persiguieron hasta el final de sus días. Hasta que el jueves 13 de julio del 2017, Chester Bennington fue encontrado muerto en una residencia en Los Ángeles, la causa de la muerte fue determinada como suicidio por ahorcamiento. Posteriores investigaciones revelaron que el vocalista de la banda había tomado unos cuantos tragos de alcohol y luego había procedido con su acto final tras toda una vida luchando con aquello que lo aquejaba interiormente.

Según se relata en un reportaje realizado por la revista “Rolling Stone”, sus amigos no tuvieron idea de las recaídas de Chester, porque aparentemente él seguía realizando múltiples actividades y planes para el futuro; por lo que a primera vista no reconocieron señales de depresión en él. Sin embargo, tras recordar mejor sus últimos días, muchos de sus amigos más cercanos pudieron identificar, póstumamente, leves señales de recaída en su adicción al alcohol, sumado al reciente suicidio de su amigo Chris Cornell que lo había afectado a sobremanera. (Rolling Stone, 2023) 

Su fallecimiento fue un suceso impactante en el mundo de la música y tras este, una de sus canciones más recientes y más lejanas del género musical que hizo conocida a la banda obtuvo una popularidad renovada en función a este trágico hecho. “One More Light” fue una de las canciones que más interpretó la banda en el último año de vida de Chester y este la compuso en homenaje al suicidio de su amigo cercano Chris Cornell. Esta canción fue hecha por Chester como un mensaje para que todos pudiéramos concientizar en la importancia de una vida, una vida que tiene valor por sí misma, un valor que muchas veces parece perder significado en la complicada y acelerada sociedad en la que vivimos.

 

“One More Light”, el himno de la empatía

“Who cares if one more light goes out? Well, I Do” es la frase con la que Chester Bennington, pese a la gran lucha personal que llevaba por dentro, cerró su último concierto. La canción “One More Light” nos cuestiona como sociedad hasta qué punto nos terminamos desentendiendo de los problemas de los demás, cuando muchas veces estos son más que visibles o existen acciones que pueden brindarles cierto apoyo que muchas veces no realizamos. En un mundo en el que la primacía del capital, de la eficiencia y de la productividad son valores predominantes, resulta muy difícil que haya un espacio para que las personas empaticen naturalmente por alguien o algo que no sea el trabajo que realizamos para la sociedad. En el camino hacia el éxito personal y económico, muchas veces perdemos nuestra humanidad y nuestra preocupación por los demás. Frente a ello, si bien no resulta nuestro deber el solucionar los problemas de los demás, sí resulta nuestro deber el no invisibilizarlos y mucho menos estigmatizarlos. 

La salud mental es un tema del que poco a poco se está hablando más en los principales espacios de discusión pública, y resulta muy urgente el abordar la preocupante situación de las personas que padecen de depresión no solo por la posible e irreversible consecuencia que puede implicar el suicidio sino porque esta es una enfermedad que afecta en muchos sentidos a las personas que la padecen, incluso de formas muy silenciosas para los externos. En dicho sentido, si bien vivimos en un país sumido en demasiados problemas colectivos como la corrupción, la falta de respeto por los derechos fundamentales, el frágil equilibrio en el que se encuentra nuestra democracia, entre otras crisis que aquejan a nuestro país y nos impiden el poder plantear soluciones a otros problemas, esto no puede ser una excusa para que dejemos de lado el cuidado de la salud de las personas que habitan en nuestro país.

Resulta difícil pensar en soluciones inmediatas, porque al fin y al cabo vivimos en un país en el que nuestros máximos representantes carecen de la empatía para preocuparse por sus conciudadanos, un país en el que resulta difícil poder pensar en brindar soporte a las personas que padecen depresión cuando el mensaje gubernamental es que existen vidas peruanas que valen más que otras, un país en el que existen “peruanos de bien” y “los otros”, esquemas en los que lo que importa para ciertas autoridades son las opiniones que podamos tener y el aporte que realicemos no tanto al país sino a los gobernantes de turno. Es en este país en el que tenemos que lidiar con la crisis de la salud mental ciudadana. Sin embargo, existen posibilidades de cambio y de mejora que parten desde nuestras humildes posiciones.

“Who cares when someone’s time runs out? If a moment is all we are. Or quicker, quicker” Una verdad triste que afrontar es que el valor que nuestras vidas tienen para las autoridades se ha degradado muy rápidamente en los últimos años al punto que la represión policial es el acto con mayor impunidad y violencia que así lo demuestra. En dicho sentido, las personas con depresión que muchas veces se ven afectadas por los problemas concretos que aquejan a nuestro país como la pobreza, la corrupción, la falta de empleo, entre otros que no hacen sino agravar la salud mental de estas personas que de por sí sufren este tipos de enfermedades. Esto evidencia la existencia de un círculo vicioso en el que muchas personas no tienen recursos económicos para acceder a servicio terapéutico y a la vez se ven más afectadas por estas condiciones en las que viven. En otras palabras, muchas personas son condenadas por el sistema en que vivimos a nunca poder salir de dicho estado temporal. Sumado a ello, resulta evidente que para muchas autoridades en el gobierno las personas que padecen de enfermedades de salud mental como la depresión no pueden rendir con la misma eficiencia, y por lo tanto, no se encuentran en condiciones de “ser como los demás”, por lo que son aún más marginados por su propia situación.

Es más que problemático que vivamos en una sociedad en la que aún está arraigado el pensamiento de que “el pobre es pobre porque quiere” puesto que, este tipo de pensamiento es reflejo de una tendencia social a exagerar y glorificar el valor del esfuerzo incluso a costa de nuestras propias existencias, salud o las de nuestras familias. Este como muchas otras ideas hacen que resulte más que difícil el combatir a la depresión. En dicho sentido, la depresión como problemática social no es una mera enfermedad que tenga una cura individual en la atención médica; la salud mental solo puede ser integralmente protegida desde el desarrollo de la misma sociedad. En dicho sentido, influye en demasía la crisis política, social y económica que nos aqueja desde hace un tiempo.

La madre de muchos de los problemas que aquejan a nuestra sociedad y que se ven sintomáticamente en el aumento de los casos de depresión es la falta de empatía entre los mismos peruanos. En un país donde hasta nuestras autoridades brindan el ejemplo de que solo se puede salir adelante pisando al prójimo y no ayudándolo, donde resulta más fácil el evitar la problemática que combatirla y dejar solos a quienes continúan en esta causa, resulta más que difícil pensar en que en un futuro próximo podremos combatir esta problemática de salud mental que nos aqueja como sociedad. 

Sin embargo, Chester Bennington y Linkin Park nos recuerdan que muchas veces el inicio de la solución está más cerca de lo que pensamos, porque pensar en resolver la problemática desde arriba resulta una tarea casi titánica y hoy por hoy casi imposible de lograr con el panorama político en el que vivimos. Pero pensar en que podemos, tal vez no resolver, pero ayudar en la prevención, estar atentxs en las personas que nos rodean y apoyarlas aunque sea con nuestra escucha. Puesto que, muchas veces el problema nace porque no escuchamos a los demás. “One More Light” nos habla de cómo a veces el hacer simples preguntas puede hacer que nos demos cuenta del estado de nuestras personas más cercanas. La depresión es una enfermedad que en muchas ocasiones se presenta de forma muy silenciosa y es poco expresada no solo por lo difícil que resulta para la persona que lo padece aceptar ello, sino también por los estigmas sociales que pueden llegar a afectarlos. 

El cambio es difícil, pero inicia en nuestras manos. Es importante reconocer que por más que podamos tener una gran voluntad de poder ayudar a nuestros seres queridos que puedan atravesar por esta enfermedad, no somos profesionales de la salud. Pero asimismo resulta más que necesario reconocer que la empatía es algo que no tiene costo material y que muchas veces puede ayudar a que poco a poco progresemos como sociedad desde las actividades más cotidianas hasta las que más significado puedan tener para nosotros.

 

BIBLIOGRAFÍA:

Cruz Roja (19 de enero de 2022). Día Mundial de la lucha contra la Depresión. Cruz Roja te escucha. Cruz Roja. Recuperado del día 13 de enero de 2025: https://www2.cruzroja.es/-/dia-mundial-de-la-lucha-contra-la-depresion

El Comercio (2 de octubre de 2024). 176 psicólogos por cada 100 mil habitantes: cómo repercute la falta de profesionales en la salud mental de los peruanos. El Comercio. Recuperado del día 13 de enero de 2025: https://elcomercio.pe/bienestar/mente-sana/176-psicologos-por-cada-100-mil-habitantes-como-repercute-la-falta-de-profesionales-en-la-salud-mental-de-los-peruanos-psicoterapia-estigmas-depresion-noticia/?ref=ecr#google_vignette

Ministerio de Salud (12 de enero de 2024). La depresión es uno de los trastornos de salud mental más frecuentes en el país. Gobierno del Perú. Recuperado del día 13 de enero de 2025: https://www.gob.pe/institucion/minsa/noticias/892900-la-depresion-es-uno-de-los-trastornos-de-salud-mental-mas-frecuentes-en-el-pais

Rolling Stone (1 de abril de 2001). Los buenos chicos malos. Rolling Stone Argentina. Recuperado del día 13 de enero de 2025: https://web.archive.org/web/20131019075456/http://www.rollingstone.com.ar/584921

Rolling Stone (20 de julio de 2023). Los últimos días de Chester Bennington: la esperanza y el peso que cargaba el vocalista de Linkin Park. Rolling Stone. Recuperado del día 13 de enero de 2025: https://es.rollingstone.com/los-ultimos-dias-de-chester-bennington-la-mezcla-de-la-esperanza-y-el-peso-que-cargaba-el-vocalista-de-linkin-park/

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