Bella Ciao: Memoria, resistencia y derechos humanos frente al fascismo

Paolo Apaza

Paolo Apaza

Introducción

A lo largo de la historia universal, el arte ha funcionado como una forma de expresión especial, siendo capaz de visibilizar injusticias, canalizar resistencias y preservar la memoria colectiva. En este marco, la canción Bella Ciao se posiciona como un caso emblemático sobre cómo una manifestación cultural puede trascender su contexto original para convertirse en un símbolo global y perpetuo de lucha por los derechos humanos. Así, desde sus raíces en el trabajo agrícola hasta su resignificación como himno antifascista durante la Segunda Guerra Mundial, esta canción demuestra la convergencia entre arte, dignidad humana y resistencia frente a regímenes opresivos. Es entonces que analizar su evolución permite comprender no sólo su valor histórico, sino también su vigencia como herramienta de denuncia y reivindicación.

Origen popular: del canto de trabajo a la expresión de dignidad

Bella Ciao tiene sus orígenes en los cantos de las mondinas, quienes fueron trabajadoras de los arrozales en el norte de Italia que, a finales del siglo XIX e inicios del XX, enfrentaban condiciones laborales precarias y jornadas extenuantes. Bajo ese escenario, el canto se erigió  como una forma de expresar el malestar colectivo y denunciar las condiciones de explotación, configurándose como uninstrumento extraordinario para lograr la resistencia cotidiana. Según los historiadores David K. Dunaway y Willa K. Baum (1996), la tradición oral permite a los grupos subalternos articular experiencias de opresión que no encuentran espacio en discursos oficiales. De este modo, el canto de las trabajadoras no solo cumple una función expresiva, sino que trasciende más allá, al vincularse directamente con la reivindicación del derecho a condiciones laborales dignas. En otras palabras, el arte emerge como una forma de denuncia que visibiliza desigualdades estructurales y permite construir identidad colectiva a través del simbolismo vivo que representan las letras y sus melodías.

Desde la perspectiva del derecho internacional de los derechos humanos, este origen debe analizarse desde todos sus ejes; esto es, de manera interseccional, ya que las mondinas experimentaron formas de opresión vinculadas tanto a su condición de clase como a su género. En este sentido, Kimberlé Crenshaw (1989) sostiene que las desigualdades no operan de manera aislada, sino que se entrecruzan generando formas específicas de subordinación, socavando aún más la realidad de los agentes sociales. Aplicado a este caso, el canto de las trabajadoras puede entenderse como una expresión temprana de resistencia interseccional, en la que el arte permite visibilizar estas múltiples capas de vulnerabilidad. Como resultado, Bella Ciao no solo reflejó una experiencia histórica concreta, sino que también evidencia cómo las manifestaciones culturales pueden constituirse en espacios de reivindicación de dignidad y reconocimiento para sujetos históricamente marginados.

Transformación en himno de resistencia durante la Segunda Guerra Mundial

Entre 1943 y 1945, Europa alcanzó el punto más álgido de violencia debido a la  ocupación nazi y el régimen fascista italiano liderado por Benito Mussolini. Es así que Bella Ciao fue resignificada por los movimientos partisanos que luchaban heróicamente contra la opresión. De ahí que la canción adoptó una nueva letra y pasó a representar la lucha por la libertad frente a un sistema que restringía derechos fundamentales. Como señala Paul Ginsborg (2003), la resistencia italiana no solo responde a un fenómeno de fuerza, sino también cultural, en el que símbolos y expresiones artísticas jugaron un rol sumamente esencial para la construcción de una identidad colectiva postguerra. En particular, el canto se convirtió en un vehículo de movilización política que permitía articular un discurso común de oposición al fascismo y a toda forma de totalitarismo. Así, el arte dejó de ser únicamente una expresión social para transformarse en una herramienta activa de lucha.

Esta resignificación es clara: existe un vínculo directo entre el arte y los derechos humanos en contextos de conflicto, es más, es una de las formas más nítidas de resistencia por parte de la sociedad civil, pues las expresiones culturales adquieren un carácter profundamente político. Es así que  frente a la supresión de libertades como la expresión y la participación política, Bella Ciao nació como una forma de reivindicar el derecho a la resistencia frente a cualquier forma de gobierno que actúe bajo la opresión de los pueblos, reconocido posteriormente en diversos instrumentos internacionales como la Declaración Universal de Derechos Humanos (Naciones Unidas, 1948). Asimismo, como sostiene el ex político Vittorio Foa (1993), la resistencia italiana se caracterizó por una dimensión ética que vinculaba la lucha política con la defensa de la dignidad humana. En efecto, la canción no solo acompañó la lucha, sino que contribuyó a consolidar una memoria colectiva basada en la defensa de los derechos fundamentales.

Fascismo y vulneración de derechos humanos

Primero, un recordaris histórico. Para Hannah Arendt, la filósofa del totalitarismo por excelencia: “el fascisimo de Mussolini, hasta 1938 no era totalitario, sino simplemente una dictadura nacionalista corriente desarrollada lógicamente a partir de una democracia multipartidista” (p.217, 1998). Esto es cierto, pues el proyecto fascista alcanzaría su punto totalitario en 1939 con el “Pacto de Acero”, cuando Mussolini y Hitler se convierten en aliados, antes de ello, Italia estaba bajo una dictadura relativamente convencional, a comparación de las lógicas totalitarias del nazismo. 

Cuatro años después, la Italia de 1943 que estaba en disputa con el surgimiento del Bella Ciao era una Italia dividida. El sur estaba controlado por los Aliados (EE. UU., Reino Unido), mientras que el norte estaba ocupado por las fuerzas de la Alemania nazi y los fascistas leales a Mussolini. En este norte ocupado surgió la Resistencia italiana, formada por los partigiani (partisanos): grupos de civiles, exmilitares, comunistas, socialistas, católicos y liberales que tomaron las armas contra los nazis (los invasores) y los fascistas de Mussolini (los traidores). 

Arendt analizaba como el totalitarismo tenía como propósito la dominación total del hombre y la destrucción de su individualidad.

“El intento totalitario de hacer superfluos a los hombres refleja la experiencia que las masas modernas tienen de su superficialidad en una Tierra superpoblada. El mundo de los moribundos, en el que se enseña a los hombres que son superfluos a través de un estilo de vida en el que se encuentran con un castigo sin conexión con el delito, en el que se practica la explotación sin beneficio y donde se realiza el trabajo sin producto, es un lugar donde diariamente se fabrica el absurdo. Sin embargo,dentro del marco de la ideología totalitaria, nada podría resultar más sensible y lógico; si los internados son sabandijas, es lógico que deban ser eliminados mediante gases venenosos; si son degenerados, no se les debe permitir que contaminen a la población; si tienen «almas de esclavos» (Himmler), sería perder el tiempo tratar de reeducarles. Contemplados a través de los ojos de la ideología, lo malo de los campos es casi el que tengan demasiado sentido, el que la ejecución de la doctrina resulte demasiado consecuente.”

El resultado directo de las ideologías totalitarias es negar el derecho a tener derechos, y con ello justificar un trato donde todos los hombres dejan de serlo y a la vez ninguno vale nada.Aquí es donde canciones como Bella Ciao cobran una relevancia. Solo es posible que el totalitarismo triunfe si los seres humanos “abandonan toda esperanza”. Pero una canción como Bella Ciao encarna lo opuesto en su lírica:

  • “Una mattina mi son svegliato… e ho trovato l’invasor” (Una mañana me he despertado… y he encontrado al invasor): El fascismo y el nazismo justificaban la guerra de agresión y la conquista como un derecho de las naciones fuertes. La canción responde desde la perspectiva del civil cuya paz es violada de repente. No habla de conquistar, sino de defender el hogar.
  • “O partigiano, portami via / o bella ciao… / ché mi sento di morir” (Oh partisano, llévame contigo… que me siento morir): El fascismo exaltaba la muerte heroica por el líder y el fanatismo bélico. El partisano en la canción no quiere morir por la gloria del Estado; sabe que probablemente va a morir de manera trágica, pero lo acepta por necesidad moral.
  • “E se io muoio da partigiano… tu mi devi seppellir” (Y si muero como partisano… tú me debes sepultar): Pide ser enterrado en la montaña bajo la sombra de una hermosa flor. Es un acto de memoria personal y conexión con la tierra (Italia).
  • “Questo è il fiore del partigiano… morto per la libertà” (Esta es la flor del partisano… muerto por la libertad): El símbolo del soldado fascista era el águila, la cruz esvástica, la bota militar y la esvástica. Símbolos de poder duro, castigo e imperio. El símbolo del partisano en la canción es una flor. Representa el renacimiento, la fragilidad de la vida y la belleza. Y subraya el motivo final: no se muere por Mussolini o Hitler, se muere por la libertad

En aquel mundo donde el nazismo te pide morir sin un nombre, a nombre de otro, por la gloria u odio de una nación que representa todo y a la vez nada, Bella Ciao es un clamor a vivir por el amor a la propia vida aunque cueste esta misma.

Bella Ciao como símbolo global contemporáneo de derechos humanos

En la actualidad, el valor fundamental de Bella Ciao radica en su capacidad para trascender su contexto histórico y geográfico original, consolidándose como un patrimonio universal de la sociedad civil. La canción ha dejado de pertenecer exclusivamente a las mondinas o a la resistencia partisana para convertirse en el himno global de los movimientos sociales contemporáneos. Esto se evidencia en su adopción espontánea frente a diversas crisis de derechos humanos: desde las mujeres iraníes que la entonaron en persa durante las protestas “Mujer, Vida y Libertad” de 2022 (El Mundo, 2022), contra la represión estatal, hasta las masivas movilizaciones de Colombia (Hector Fernando, 2021) y Chile (Mentira de Santo, 2019), donde resonó como un reclamo de dignidad frente a la desigualdad. Como sugeriría el marco teórico de Arendt, mientras existan sistemas que intenten despojar a los individuos de su agencia política y convertirlos en sujetos “superfluos”, el clamor inquebrantable por el “derecho a tener derechos” encontrará un canal de expresión en esta obra.

Hoy en día, las lógicas represivas no siempre se presentan bajo el rostro del fascismo clásico, con ejércitos invasores o pactos totalitarios evidentes; frecuentemente, operan desde la institucionalidad misma. Tal como advierte la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH, 2015), el aparato estatal y, en particular, el derecho penal suelen instrumentalizarse como una herramienta de silenciamiento, buscando criminalizar la protesta social y deslegitimar a quienes resisten. Frente a estos escenarios, donde el Estado emplea la ley procesal para reducir causas legítimas a meros delitos, el espíritu de la canción recobra una vigencia absoluta. Bella Ciao arropa a quienes el sistema intenta invisibilizar, devolviéndoles su condición de sujetos políticos activos.

En conclusión, la evolución de Bella Ciao demuestra que el arte es un escudo inextinguible frente a la opresión y un vehículo esencial para la preservación de la memoria y los derechos humanos. Frente a sistemas de justicia que aún hoy exigen la sumisión bajo la amenaza de la persecución judicial o el olvido, la canción nos recuerda que la defensa de la vida y su dignidad tiene un valor que trasciende a la represión estatal. La “flor del partisano” ya no solo brota en las montañas italianas; sigue floreciendo en cada protesta pacífica y en cada esfuerzo colectivo por asegurar que, frente al autoritarismo institucionalizado, la dignidad humana siempre prevalezca.

Referencias
Arendt, H. (1998). Los orígenes del totalitarismo (G. Solana, Trad.). Grupo Santillana de Ediciones. (Obra original publicada en 1951).

Crenshaw, K. (1989). Demarginalizing the intersection of race and sex. University of Chicago Legal Forum, 1989(1), 139–167.

Comisión Interamericana de Derechos Humanos [CIDH]. (2015). Criminalización de la labor de las defensoras y los defensores de derechos humanos. Organización de los Estados Americanos (OEA).

Dunaway, D. K., & Baum, W. K. (1996). Oral history: An interdisciplinary anthology. AltaMira Press.

El Mundo. (2022, 27 de septiembre). Se viraliza una versión del Bella Ciao en persa en protesta por la muerte de Mahsa Amini [Video]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=HJa4NE7SRXk

Ginsborg, P. (2003). A history of contemporary Italy: Society and politics, 1943–1988. Palgrave Macmillan

Hector Fernando. (2019, 26 de noviembre). DUQUE CHAO CHAO – Pueblo colombiano [Video]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=v3FRQv4UPGE

Foa, V. (1993). This was the Italian resistance. University of Wisconsin Press.

Mentira de Santo!. (2019, 19 de noviembre). BELLA CIAO EN CHILE NOVIEMBRE 2019 ANTIFASCISTA [Video]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=XVQ5oSrt3go

Naciones Unidas. (1948). Declaración Universal de Derechos Humanos.

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